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¿La atención se puede entrenar como un músculo?

La comparación con un músculo está en todas partes: la concentración como algo que se fortalece a voluntad, con solo pagar una aplicación. La respuesta real es más interesante. La atención sí mejora con práctica estructurada, aunque de otra manera que un bíceps con pesas, y lo que distingue entrenar de desear es que algo se mida.

Publicado el . 3 min de lectura

Lo que la comparación acierta

Empecemos por lo que acierta. La atención funciona como una capacidad que cambia: sube y baja con el sueño y el estrés, se agota después de un día lleno de interrupciones y responde a condiciones que puedes modificar. Eso ya es una buena noticia, porque con una capacidad que varía se puede trabajar.

Lo de entrenar también es cierto, en un sentido concreto: la atención mejora con práctica estructurada, como casi cualquier habilidad, a base de repetición y retroalimentación. Darte cuenta de que te distrajiste y volver a la tarea, una y otra vez, es el ejercicio. Quien ha practicado un instrumento o ha aprendido a conducir ya ha hecho algo parecido.

Y como en el entrenamiento físico, casi nada de esto es espectacular. Las prácticas son pequeñas y se repiten: hacer una sola cosa a propósito, notar el tirón de una distracción antes de seguirlo, trabajar por bloques con pausas de verdad. Esa sencillez es justamente lo valioso: si entrenar la atención exigiera algo exótico, casi nadie podría hacerlo.

Dónde falla la comparación

Un músculo crece con carga; la atención, en cambio, es varias cosas a la vez. Lo que llamamos concentración incluye sostener un objetivo, resistir una distracción, notar que te desviaste y elegir hacia dónde mirar. El entrenamiento mejora esas piezas de forma desigual, y avanzar en una no hace que las demás avancen solas.

La comparación también invita a prometer de más, y el mercado lo ha aprovechado: los productos de «entrenamiento cerebral» llevan años prometiendo transformaciones enormes. Lo que se puede afirmar es más modesto: con práctica, puedes mejorar algo en notar dónde está tu atención y en devolverla a donde quieres. Es menos, pero es real y, a diferencia de la promesa grande, resiste cuando se contrasta con los estudios.

Lo que separa entrenar de desear es medir. En el gimnasio, el peso de la barra no miente. Un programa serio de atención necesita su equivalente: tareas y pruebas que muestren si algo cambió, más allá de los testimonios de quien se siente más despierto. Sentirse más despierto es agradable y demuestra poco.

Qué mide IHE

MindWorkIn, el programa de habilidades cognitivas de IHE y el único que hoy está en piloto, entrena la atención junto con la calibración de la percepción, la calidad de las decisiones y la conciencia del propio pensamiento. El formato es concreto: sesiones en vivo todas las mañanas y prácticas estructuradas para el resto del día. El plan para el primer año es trabajar con 200 participantes.

El plan de medición es público: la claridad al decidir según cada participante, la regulación de la atención medida con tareas cognitivas, la precisión metacognitiva con pruebas de calibración y el bienestar general. Una parte la reporta cada persona y otra sale de su desempeño en las tareas, y cuidar que las dos sean fiables es parte del trabajo.

Todavía no tenemos resultados. Cuando los tengamos, publicaremos lo que salga, incluido lo que no nos favorezca. Si entrenar la atención merece las mañanas de alguien, los datos tendrían que poder demostrarlo.

Fuentes

Estudios y libros que respaldan lo que dice este artículo.

  • Petersen, S. E., & Posner, M. I. (2012). The attention system of the human brain: 20 years after. Annual Review of Neuroscience, 35, 73-89. doi:10.1146/annurev-neuro-062111-150525
  • Hasenkamp, W., Wilson-Mendenhall, C. D., Duncan, E., & Barsalou, L. W. (2012). Mind wandering and attention during focused meditation: A fine-grained temporal analysis of fluctuating cognitive states. NeuroImage, 59, 750-760. doi:10.1016/j.neuroimage.2011.07.008
  • Simons, D. J., Boot, W. R., Charness, N., Gathercole, S. E., Chabris, C. F., Hambrick, D. Z., & Stine-Morrow, E. A. L. (2016). Do “brain-training” programs work?. Psychological Science in the Public Interest, 17(3), 103-186. doi:10.1177/1529100616661983

Qué hace IHE con esto

El desarrollo de habilidades cognitivas es una de las cuatro áreas de trabajo de IHE: atención, percepción, juicio y metacognición. El marco Perceptual Practice organiza la parte perceptiva en tres prácticas (observar, rastrear el origen y calibrar) y, como todos los marcos de IHE, dice lo que no pretende ser: una filosofía completa de la mente o un sustituto de la terapia.

MindWorkIn es donde ocurre hoy ese entrenamiento. El precio se ajustará a los ingresos de cada persona, con becas pagadas con donaciones, y cualquier excedente financiará investigación.

¿Prefieres hablarlo con alguien?

El IHE Medical Corps ofrece asesoría en español por videollamada: una conversación breve y confidencial con un profesional.

No es un servicio de emergencia. Si tu vida o la de alguien cercano corre peligro, llama a los servicios de emergencia de tu país.

IHE enseña habilidades y no ofrece tratamiento. Nada de lo que dice esta página diagnostica ni reemplaza la atención clínica en salud mental. Si lo estás pasando mal, busca a un profesional clínico con licencia.